- Pues tienes suerte, aún no me he decidido.
- ¿Sobre qué?
- ...sobre nada.
Recuerdame*
Apostaría algo a que si le realizas esta pregunta así, tal como esta, a cualquiera, la respuesta no se alejaría mucho de la que está ahí escrita.
No hay nada más complicado y fácil a la vez que tomar decisiones. Nuestro día a día se forma de eso: toma de decisiones. Es fácil porque es algo espontáneo en nosotros, y difícil porque nada te asegura que la decisión tomada sea la correcta.
Hay decisiones que sólo el tiempo nos dice si fueron o no las correctas, es inegable que parte de nuestras vidas está sujeta al azar, pero existen otras sobre las que creo que tenemos más poder del que pensamos.
Cuántas veces habremos decidido algo argumentando que es lo que pensamos,sentimos o creemos ciegamente, cuando en realidad lo que nos empuja a tomar la decisión es el miedo (a la opinión de los demás, a no poder afrontarla, a... un largo etc.)
Yo, hoy y ahora, me estoy enfrentando a la toma de una de las decisiones de mi vida y el cómo reaccione a ella determinará muchas otras en el futuro,estoy segura.
Personalmente, estoy dejando atrás "mis miedos".Tengo un sueño, y por fin me he dado cuenta de que la que tiene que apostar por él soy yo. Llevo años tomando las decisiones fáciles, viviendo en un cómodo autoengaño por miedo al fracaso que podía obtener de la inversión en ese sueño. Bueno, pues ya me da igual. He aprendido que si no lo intento, obviamente nunca sabré si pudo haber sido, y quiero saberlo, es algo que me exijo a mi misma.
Ésta es una filosofía que en mi opinión debería llevar todo el mundo, porque ¿qué hay más valioso que nuestros sueños? Grandes o pequeños, nuestros sueños son una de las pocas cosas que nos hacen libres, y por eso no se merecen el desprecio que se les hace cada vez que nos negamos a intentar alcanzarlos.
- ¿Sobre qué?
- ...sobre nada.
Recuerdame*
Apostaría algo a que si le realizas esta pregunta así, tal como esta, a cualquiera, la respuesta no se alejaría mucho de la que está ahí escrita.
No hay nada más complicado y fácil a la vez que tomar decisiones. Nuestro día a día se forma de eso: toma de decisiones. Es fácil porque es algo espontáneo en nosotros, y difícil porque nada te asegura que la decisión tomada sea la correcta.
Hay decisiones que sólo el tiempo nos dice si fueron o no las correctas, es inegable que parte de nuestras vidas está sujeta al azar, pero existen otras sobre las que creo que tenemos más poder del que pensamos.
Cuántas veces habremos decidido algo argumentando que es lo que pensamos,sentimos o creemos ciegamente, cuando en realidad lo que nos empuja a tomar la decisión es el miedo (a la opinión de los demás, a no poder afrontarla, a... un largo etc.)
Yo, hoy y ahora, me estoy enfrentando a la toma de una de las decisiones de mi vida y el cómo reaccione a ella determinará muchas otras en el futuro,estoy segura.
Personalmente, estoy dejando atrás "mis miedos".Tengo un sueño, y por fin me he dado cuenta de que la que tiene que apostar por él soy yo. Llevo años tomando las decisiones fáciles, viviendo en un cómodo autoengaño por miedo al fracaso que podía obtener de la inversión en ese sueño. Bueno, pues ya me da igual. He aprendido que si no lo intento, obviamente nunca sabré si pudo haber sido, y quiero saberlo, es algo que me exijo a mi misma.
Ésta es una filosofía que en mi opinión debería llevar todo el mundo, porque ¿qué hay más valioso que nuestros sueños? Grandes o pequeños, nuestros sueños son una de las pocas cosas que nos hacen libres, y por eso no se merecen el desprecio que se les hace cada vez que nos negamos a intentar alcanzarlos.
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